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Mi tiempo

Mi tiempo

Llevamos años corriendo sin parar, sin saber bien a donde vamos, exclamando a todas horas que nos falta tiempo, aprisionados por una prisa insana que nos enfermaba de estrés.

En esa celeridad, no descansábamos ni el fin de semana, todo era una tarea y una obligación, por eso siempre estábamos cansados. Ahora el tiempo se detiene, y nuestra queja cambia: ¡me aburro! ¡no sé qué hacer en casa todo el día!

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