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Como tú seas está bien para mí

Como tú seas está bien para mí

La falta de respeto es hoy una de las mayores fuentes de conflicto y violencia en la humanidad, cuyo origen suele estar en el egocentrismo, la arrogancia, la intolerancia, la falta de valores y la mala educación. Sin respeto no podemos vivir en sociedad, implica valorar a cada ser humano, considerar su dignidad y aceptar que siempre habrá discrepancias que nos separen.

Esta consideración a los demás, ha de comenzar, vuelvo a insistir, siempre por nosotros mismos. No podemos tratarnos con auto-indulgencia (sentimiento de pena hacia uno mismo). El respeto propio comienza por amarnos y ser compasivos con nosotros mismos, venerar y cultivar nuestra solidez, reconocernos como seres únicos, con todo nuestro potencial.

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Perdonarse y perdonar: ¿Y cómo se aprende a perdonar?

Perdonarse y perdonar: ¿Y cómo se aprende a perdonar?

Alguien me contó una vez, una costumbre de una tribu africana que tiene una tradición muy bonita. Cuando alguien hace algo perjudicial y equivocado, llevan a la persona al centro de la aldea, y toda la tribu se acerca y la rodea. Durante dos días le dicen todas las cosas buenas que hizo. Lo que cree esta tribu es que cada ser humano viene al mundo como un ser bueno, deseando seguridad, amor, paz, felicidad. A veces, en la búsqueda de esas dadivas las personas cometen errores.

La comunidad percibe aquellos errores como un grito de auxilio. Por eso se reúnen para enderezarla, para reconectarla con su legítima naturaleza y recordarle quien es realmente, hasta que rememore la máxima de la que temporalmente se había desconectado: “Yo soy bueno”. Sawbona Shikoba (delirio de amor), es un agradecimiento utilizado en África del Sur y quiere decir: “Yo te respeto, yo te valoro, eres importante para mí”. En respuesta las personas dicen SHIKOBA, que es: “Entonces yo existo para ti”.

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El amor en las corporaciones

El amor en las corporaciones

Lo único que puede cambiar al mundo está al alcance de todos, pero muy pocos lo proclaman: se llama AMOR.

Me vas a permitir hacer un hincapié especial en las corporaciones porque en ellas poco o nada se habla del AMOR. Se ve sólo como un sentimiento, no también como UN COEFICIENTE, entendido este por la aptitud de las personas en sus relaciones. En los tiempos que corren, buscar y desarrollar lo que es bueno para el otro es capital para poder convertir las empresas en comunidades humanas que busquen el Bien Total. En un futuro, ya cercano, sólo desde ahí serán capaces de conseguir resultados externos (rentabilidad) e internos (satisfacción y aprendizajes) saludables para la humanidad.

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Alimentar el alma

Alimentar el alma

Cuando escucho a ciertas personas siento una profunda atracción, unas ganas de seguirlas y aprender de ellas, incluso confieso que llego a experimentar una evidente envidia de no poder estar a su altura. Con los años, he aprendido que así es la vida y cada cual tenemos nuestro público. No obstante, otras veces, sin saber bien por qué, siento un gran rechazo, la persona no me inspira pese a que ésta haga alardes de una gran espiritualidad, no encuentro conexión con ella. He llegado a pensar que quizás era también pelusa, pero he descubierto que no es eso. Se trata de algo distinto, que me ha costado tiempo entender, ya que es más hondo, más íntimo, más interior. Tiene que ver con su caminar en el mundo –su alma.

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Volver a la armonía

Volver a la armonía

La más grave equivocación del siglo XX ha sido pensar que primero hay que «HACER» para luego «TENER» y así poder «SER». Orden que, si lo piensas un poco, discurre en sentido contrario. Antes de TENER hay que experimentar el SER, para así luego poder HACER con la intención idónea y obtener los frutos adecuados. Dicho de otro modo, cuando fortalecemos el SER, el HACER se da de manera natural, fácil, sin esfuerzo. Hoy más que nunca, los seres humanos hemos de estar alerta y cuidarnos. No somos robots, no podemos dejar que nuestra esencia se pierda, ni se automatice. La mecanización no es humana ni da felicidad. Hemos de recuperar el «SER» y el «ESTAR» para poder volver a caminar a una marcha reposada y paciente. Hacer las cosas con plena consciencia. Disfrutar cada momento (oler una fruta, masticar un bocado, escuchar un piar, contemplar un paisaje, acariciar una cara, saborear un beso…).

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Revélate y dí: ¡ESTE SOY YO!, sólo tu unicidad te diferenciará del resto

Revélate y dí: ¡ESTE SOY YO!, sólo tu unicidad te diferenciará del resto

Nadie puede trabajar con pasión sino ama lo que hace. Por eso es tan importante encontrar lo que te hace feliz antes de buscar trabajo. ¿Cómo lo hago?

Para encontrar tu pasión necesitas dedicarte tiempo de calidad a escarbar en ti mismo. Tiempo para revisarte por dentro. Al menos 15 minutos diarios sin excepción, para que tengas un justo retorno de la inversión.

El primer paso: sacar a ese ser único que eres, que tiene potencial, que si lo trabajas se convertirá en talentos, que es diferente al resto, ni mejor ni peor, distinto. Posiblemente lleves muchos años en negación, tratando de esconder tus defectos, y dando la espalda a tu potencial, que es el que te permite llevarlos con elegancia.

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