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Ser nuestro mejor acompañante

Ser nuestro mejor acompañante

Cada día me doy más cuenta que no podemos estar equilibrados si faltamos a nuestra vida, si nos quedamos a las afueras y evitamos ahondar en los laberintos de sus profundidades.

Todos necesitamos pasar un tiempo asolas hasta lograr hallar nuestro auténtico centro. En ese momento caeremos en la cuenta que podemos ser nuestro MEJOR ACOMPAÑANTE, la soledad ya no será un lastre sino un lujo, apreciaremos la introspección como vía para curiosear e ir descubriéndonos. Además, después de atravesar nuestro propio desierto, seremos tolerantes, generosas, comprensivas y respetuosas ante la necesidad de aislamiento de los otros.

Viviendo una vida sin certezas: Gestión de la incertidumbre

En ese recorrido también aprendemos que lo que, en realidad, nos desasosiega configura nuestro círculo de preocupaciones y si lo piensas preocuparnos por aquello sobre lo que no podemos actuar no tiene sentido. Cuando adoptamos una postura reactiva nos centramos fundamentalmente en los desasosiegos o en las quejas. Creo que es más inteligente vivir la vida concentrándonos en nuestra zona de responsabilidad, en la que podemos actuar y cambiar cosas (nuestro círculo de influencia).

Cuanto mayor es nuestra zona de preocupación, menor es nuestra área de influencia. Es decir, que cuanto más nos agobiamos por cuestiones que no dependen de nosotros menos hacemos por lo que sí está en nuestras manos. Está en nuestras manos tener otra perspectiva, verlo o tomarlo de otro modo, si optamos proactivamente por poner atención en aquello que podemos modificar, veremos retos donde los demás ven conflictos o dificultades. Esta actitud optimista y dinámica enfrenta los desafíos con creatividad y constantemente, encuentra oportunidades para ser más feliz. En definitiva, el círculo al que ponemos atención depende exclusivamente de nosotros.

Por el contrario, a todos nos ha pasado alguna vez, que en los momentos que NO estamos centrados funcionamos como un barco a la deriva dando el poder de nuestra vida a las circunstancias, a las opiniones ajenas, al que dirán, a las modas… Como digo, en estas ocasiones, lo que más ayuda es recogerse en el refugio de la propia intimidad para encontrar sosiego y volver a sentirnos seguros en nuestra verdadera piel. “Nadie puede vivir sin su centro. No tiene que ser creado, sino redescubierto”. Osho.

No dudes en contactarme y contarme tú como lo ves: maryam@elmundodelasemociones.com o teléfono +34 609840078

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