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Perdonarse y perdonar: ¿Y cómo se aprende a perdonar?

Perdonarse y perdonar: ¿Y cómo se aprende a perdonar?

Alguien me contó una vez, una costumbre de una tribu africana que tiene una tradición muy bonita. Cuando alguien hace algo perjudicial y equivocado, llevan a la persona al centro de la aldea, y toda la tribu se acerca y la rodea. Durante dos días le dicen todas las cosas buenas que hizo. Lo que cree esta tribu es que cada ser humano viene al mundo como un ser bueno, deseando seguridad, amor, paz, felicidad. A veces, en la búsqueda de esas dadivas las personas cometen errores.

La comunidad percibe aquellos errores como un grito de auxilio. Por eso se reúnen para enderezarla, para reconectarla con su legítima naturaleza y recordarle quien es realmente, hasta que rememore la máxima de la que temporalmente se había desconectado: “Yo soy bueno”. Sawbona Shikoba (delirio de amor), es un agradecimiento utilizado en África del Sur y quiere decir: “Yo te respeto, yo te valoro, eres importante para mí”. En respuesta las personas dicen SHIKOBA, que es: “Entonces yo existo para ti”.

Considero que hoy la totalidad del mundo necesitaría una práctica parecida. Los actos de violencia parecen incrementarse día a día. Parece que no se encuentran fórmulas para alcanzar la PAZ. A pesar de que los seres humanos contamos con el instrumento pacífico más poderoso: el perdón sincero. Es este mecanismo el que nos libera de toda la culpa. Nos extirpa la amargura del corazón. Sana las heridas del alma para volver a brillar de nuevo y recuperar su poder personal.

A veces, y creo que a todos nos ha pasado más de una vez, que, sin querer o intencionadamente, dañamos la vulnerabilidad del otro. A menudo, en estas ocasiones, en lugar de pedir perdón, dejamos que nuestro ego se vista de orgullo y se adorne de soberbia. ¡Dios, como necesitamos aprender a comernos ese veneno del Amor! Nos está devorando el corazón y deformando la Razón. ¿Y cómo hacerlo? Bajando la cabeza para poder seguir disfrutando al lado de personas los bellos momentos que son importantes en nuestra vida.

“El Orgullo divide a las personas, la Humildad las une”. (Sócrates).

“Puedo perdonar, pero no olvidar”, es sólo otra forma de decir: “No puedo perdonar”. (Henry Ward Beeche).

Son muchas las personas a las que les resulta difícil o casi imposible, eximir las ofensas. Se intoxican emocionalmente, no pueden dejar de sufrir y de ver al enemigo en negativo. Sólo ama desde la autenticidad quien, con la grandeza de su corazón, puede decir PERDON y OLVIDAR. Es un proceso que precisa tiempo y no siempre reconciliación, pues es absolutamente legítimo que después de pedirlo decidimos optar por seguir nuestra propia andadura lejos de esa persona.

“Perdona que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió”. (Madre Teresa).

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