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El amor en las corporaciones

El amor en las corporaciones

Lo único que puede cambiar al mundo está al alcance de todos, pero muy pocos lo proclaman: se llama AMOR.

Me vas a permitir hacer un hincapié especial en las corporaciones porque en ellas poco o nada se habla del AMOR. Se ve sólo como un sentimiento, no también como UN COEFICIENTE, entendido este por la aptitud de las personas en sus relaciones. En los tiempos que corren, buscar y desarrollar lo que es bueno para el otro es capital para poder convertir las empresas en comunidades humanas que busquen el Bien Total. En un futuro, ya cercano, sólo desde ahí serán capaces de conseguir resultados externos (rentabilidad) e internos (satisfacción y aprendizajes) saludables para la humanidad.

El primero que ha hablado públicamente del COEFICIENTE DEL AMOR (LQ), ha sido Jack Ma, fundador de Alibaba Group, en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial (WEF) en Davos, quien ha recalcado que las entidades que pretendan alcanzar el éxito deben sumar a su administración, junto con el coeficiente intelectual (IQ), el coeficiente emocional (EQ) y el ingrediente del amor (LQ): “Si quieres que tu compañía sea exitosa, que opere con sabiduría, con cuidado, los profesionales han de tener un balance de las 3Q.” “Creo que, si una persona quiere ser exitosa, debe tener un alto EQ; si no quiere perder rápidamente debe tener un alto IQ, pero si quiere ser respetado, debe tener un alto LQ, el cociente del amor, así que esas tres Q se ponen juntas”.

El coeficiente del amor es algo que «las máquinas nunca van a tener». «Una máquina no tiene corazón, no tiene alma, y no tiene creencias. Los seres humanos tenemos almas, tenemos creencias y tenemos valores; somos creativos y estamos demostrando que podemos controlar a las máquinas.» En esa persecución del bien del otro, lo importante no es el resultado, sino la acción y ésta siempre ha de buscar la bondad.

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