Síguenos:
Facebook
Twitter
YouTube

Como tú seas está bien para mí

Como tú seas está bien para mí

La falta de respeto es hoy una de las mayores fuentes de conflicto y violencia en la humanidad, cuyo origen suele estar en el egocentrismo, la arrogancia, la intolerancia, la falta de valores y la mala educación. Sin respeto no podemos vivir en sociedad, implica valorar a cada ser humano, considerar su dignidad y aceptar que siempre habrá discrepancias que nos separen.

Esta consideración a los demás, ha de comenzar, vuelvo a insistir, siempre por nosotros mismos. No podemos tratarnos con auto-indulgencia (sentimiento de pena hacia uno mismo). El respeto propio comienza por amarnos y ser compasivos con nosotros mismos, venerar y cultivar nuestra solidez, reconocernos como seres únicos, con todo nuestro potencial.

Entender que nuestras debilidades, son parte de nosotros. Son las que nos ayudan a crecer. Es crucial asumir los errores de manera responsable, evitando cualquier tipo de autocrítica destructiva. Ser comprensivos, cálidos y amables con nosotros mismos. Aceptar nuestros sufrimientos, fracasos, pensamientos y sentimientos negativos. Admitir que las experiencias difíciles son propias del ser humano. En este aspecto, es vital concedamos el permiso de fallar. Sólo así aprenderemos a priorizar y a tomar las riendas de nuestra vida.

Es un viaje en el que hay que estar dispuesto a perderse para reencontrarse, a soltar para recuperar, a irse de vez en cuando para no asfixiarse. Cuando sufrimos, lo sensato es darnos afecto y cariño como haríamos con un ser querido. Si tengo que modificar algo de mi conducta lo haré en el futuro, pero ahora me voy a dar afecto para estar mejor. “Aunque busques por todo el mundo, no encontrarás a nadie más querido que tú mismo”. (Buda). “El amor no genera dolor, no lastima, el amor sana, repara, potencia, fecunda, crea, confirma, da valor, nutre el corazón hambriento”.

Una vez alcanzado ese lugar, cuando hemos aprendido a cuidar de nosotros mismos, estamos preparados para amparar a los demás, con amabilidad y cariño. En ese caminar hacia el OTRO, estamos listos para poner lo mejor a su disposición. Así podremos construir relaciones sanas, en las que el trato se amoroso y condescendiente.

Deja tu comentario

*


SUSCRÍBETE AL BOLETÍN DE NOTICIAS