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Alimentar el alma

Alimentar el alma

Cuando escucho a ciertas personas siento una profunda atracción, unas ganas de seguirlas y aprender de ellas, incluso confieso que llego a experimentar una evidente envidia de no poder estar a su altura. Con los años, he aprendido que así es la vida y cada cual tenemos nuestro público. No obstante, otras veces, sin saber bien por qué, siento un gran rechazo, la persona no me inspira pese a que ésta haga alardes de una gran espiritualidad, no encuentro conexión con ella. He llegado a pensar que quizás era también pelusa, pero he descubierto que no es eso. Se trata de algo distinto, que me ha costado tiempo entender, ya que es más hondo, más íntimo, más interior. Tiene que ver con su caminar en el mundo –su alma.

No podemos olvidar que somos un alma viviendo una experiencia física, que nos guía por los desafíos de la vida. La tierra es la escuela, y ella nuestro hogar. Creo que cuando las personas no nos tocan es porque actúan exclusivamente desde lo terrenal. Sólo el alma realiza los actos desde el AMOR, su alimento y su forma de recargar baterías. Alguien que nos habla desde ese lugar nos acaricia el alma, nos ayuda a crecer, a realizarnos, a ver, a sentir más y mejor. También nos asisten a afrontar la vida con apertura, sintiéndola en directo, en versión genuina, hasta alcanzar el nivel más alto del vivir. Cuando recibimos su luz humanizamos nuestro entorno y lo dotamos de habitabilidad.

“Si hay luz en el alma habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona habrá armonía en la casa”. (Sergio Sinay).

  • ¿De qué te das cuenta?
  • ¿De qué eres consciente ahora?
  • ¿Cuál es la conclusión que sacas de todo esto?

No dudes en contactarme y contarme tú como lo ves: maryam@elmundodelasemociones.com o teléfono +34 609840078

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